viernes, 6 de enero de 2012

Libros imprescindible

Todo buen lector se plantea, ante la avalancha de títulos que se nos ofrecen: ¿qué libro elegir? Hay muchos totalmente prescindibles. Pienso que merece la pena leer aquello que nos enriquece como personas, lo cual no está reñido ni con el descanso ni con disfrutar con la lectura.
"Réquiem por Nagasaki", libro reeditado hace unos meses por la editorial Palabra, es uno de esos títulos que merece la pena leer. A mí, me lo recomendó José Ignacio Peláez; tras la lectura, se lo he aconsejado a otros y todos me lo han agradecido y se han convertido, a su vez, en divulgadores del libro.
Paul Glynn, el autor, nacido en 1928 en Australia, es un marista que ha pasado muchos años en Japón. En este libro, nos cuenta la historia del doctor Takashi Nagai, radiólogo, converso al católicismo tras leer a Pascal. Su mujer, también católica, falleció el 9 de agosto de 1945, al caer la bomba atómica sobre Nagasaki. Sus hijos se salvaron porque ese día estaban con los abuelos. El doctor Nagai realizó, antes y después del bombardeo, una labor impresionante, fruto de su fe y de su gran amor a Dios. Además, se cuenta la heroica historia de los inicios del catolicismo en el Japón, con muchos mártires. Un libro que ayuda a entender la fuerza de la oración, el sentido del dolor, la alegría en medio de las mayores dificultades, el amor a los demás... Invito a leerlo. Luis Ramoneda.

domingo, 1 de enero de 2012

Boletín de Ayuda al Redactor
Enero de 2012

Revisar los textos siguientes (s: soluciones)

1. “Santuario de terroristas” (titular de un artículo de opinión de un periódico); s: “Refugio (escondite…) de terroristas” (se trata de una traducción directa y mala del inglés. Porque sanctuary significa ‘refugio’, mientras que santuario es el lugar donde se venera a la Virgen, a un santo…).
2. “El próximo día 22, habrá un acto penitenciario” (escuchado en una iglesia madrileña; s: El próximo día 22, habrá un acto penitencial (penitencial: relativo a la penitencia; penitenciario: se refiere a las penitenciarías o cárceles).
3. Catástrofe humanitaria en Japón; s: Catástrofe humana en Japón (se puede decir “acción humanitaria”…, pero no se debe aplicar este adjetivo a una catástrofe, que de humanitaria –caritativa, altruista…– tiene poco).
4. “Papá, esta mañana habían muchos niños jugando en el parque” (frase oída en la calle madrileña de Viriato); s: Papá, esta mañana había muchos niños jugando en el parque (se trata de una oración impersonal, por tanto el verbo irá en tercera persona del singular: “muchos niños” no es el sujeto de “había” sino de “jugando”).
5. “[falleció] como consecuencia de los malos tratos sufridos por la Gestapo durante la guerra” (de un libro de historia); s: frase en la que se dice lo contrario de lo que se quiere expresar: “falleció como consecuencia de los malos tratos infligidos (causados, ocasionados) por la Gestapo” (o “a los que fue sometido por la Gestapo”…).
6. “Una de las tareas se han completado adecuadamente” (comodín informático); s: un caso de mala concordancia entre sujeto (singular) y verbo (plural): “Una de las tareas se ha completado adecuadamente”.
7. La mujer fallecida estaba casada con cuatro hijos y siete nietos; s: frase ambigua: “La mujer fallecida tenía cuatro hijos y siete nietos” (o “estaba casada y era madre de cuatro hijos y abuela de siete nietos”…).
8. Los ministros económicos se reúnen en Bruselas; s: Los ministros de economía se reúnen en Bruselas.
9. Este aparato resulta de mucha economía; s: Este aparato resulta muy económico.
10. “Transité aquel paraje lleno de niños” (leído en una crónica periodística); s: Transité por aquel paraje lleno de niños (el error está en usar como transitivo un verbo intransitivo).
11. El mensaje de Alberto incluía un attachment con fotos de la excursión; s: El mensaje de Alberto incluía un archivo con fotos de la excursión (attachment es un anglicismo innecesario).
12. En el autobús, se hablaba del affaire Leblanc; s: En el autobús, se hablaba del escándalo (asunto, lío) Leblanc (affaire es un galicismo innecesario).

Algunos sinónimos de:

Miseria: pobreza, indigencia, penuria, necesidad, estrechez; sufrimiento, desgracia, infelicidad, desdicha, infortunio, desventura; tacañería, roñosería, mezquindad, cicatería, ruindad, avaricia; minucia, pequeñez, menudencia, insignificancia, nimiedad, nadería, futilidad, fruslería, bagatela.
Misericordia: lástima, piedad, compasión, clemencia, caridad, conmiseración, indulgencia.
Misión: labor, obra, cometido, tarea; comisión, delegación, embajada; apostolado, evangelización.
Mismo: idéntico, exacto, igual, semejante, parecido, similar.


Luis Ramoneda (Madrid, 1 de enero de 2012)

martes, 27 de diciembre de 2011

Los Santos Inocentes

La matanza de los Santos Inocentes ordenada por el rey Herodes, que se conmemora el 28 de diciembre, es uno de los episodios más estremecedores de la Biblia. Dos mil años después, sigue asesinándose a los más indefensos: recientemente, por poner unos ejemplos, hemos leído que el número de abortos en España ha superado los cien mil; la pasada noche de Navidad, más de cuarenta católicos nigerianos fueron asesinados por fanáticos islamistas… Resulta dolorosísima la vigencia, veinte siglos después, de las trágicas palabras recogidas por San Mateo tras narrar aquella terrible matanza en Belén y su comarca: “Una voz se oyó en Ramá, // llanto y lamento grande: // es Raquel que llora a sus hijos // y no admite consuelo, porque ya no existen."
Como afirma Juan Bautista Torelló en "Psicología y vida espiritual", libro enriquecedor, “el pecado es el agente patógeno más nocivo que existe en la sociedad: si milagrosamente desapareciesen de golpe las enfermedades y sufrimientos físicos que provienen del orgullo (violencia contra las personas y los pueblos, guerras con todas sus secuelas inmediatas y a largo plazo, cruentas, infecciosas, etc.), las producidas por la gula (enfermedades metabólicas, alcoholismo, trastornos circulatorios, etc.), y las que origina la vanidad (excesos competitivos, incidentes, maledicencias, etc.), así como las causadas por la lujuria (enfermedades venéreas, sida, trastornos endocrinos diversos, etc.), pecado al que contribuye –al igual que a los demás y, por tanto, a los males y dolores que comportan– una red inextricable de cooperadores y propagadores: escritores, periodistas, fotógrafos, médicos imprudentes, farmacéuticos, publicitarios, políticos, editores, industriales…; si además lográsemos eliminar las consecuencias patológicas de la indolencia, la testarudez, la avaricia, el ansia de poder, la mentira, el espíritu de venganza, el fraude y el odio…, entonces nuestro mundo se transformaría de tal guisa que sería irreconocible: en un mundo sin pecado, al sufrimiento físico no le quedaría más que un campo restringidísimo”. Poco se puede añadir a esa sabia reflexión; al fin y al cabo, casi todo depende de cómo se comporte cada uno día a día, esa es nuestra gran responsabilidad como individuos y como ciudadanos. Luis Ramoneda

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cuento de Navidad

La flauta de caña (cuento navideño)


Había sido una jornada difícil. Daniel y Zacarías, los dos zagales de la hacienda, se pelearon, porque Zacarías acusó a Daniel ante el mayoral de algo que no había hecho. A pesar de los golpes, lo que de veras dolió a Daniel fue que Zacarías le rompió la flauta de caña, labrada por su abuelo Jacob. Daniel era un excelente flautista y soñaba con dejar un día el rebaño y viajar de pueblo en pueblo con otros músicos.
Al atardecer, se sintió muy abatido y, en cuanto el rebaño estuvo en el redil, buscó un rincón en la majada, extendió su manta entre la paja y se quedó dormido, ajeno a las chanzas de los demás pastores. Sin embargo, bien entrada la noche, se despertó sobresaltado: el motivo no fueron los rayos de la luna llena, a los que ya se había acostumbrado, ni las voces de los pastores, sino el canto armonioso de todos los pájaros del soto: sus buenos amigos el jilguero, la calandria, el ruiseñor, la elegante oropéndola e incluso la tímida alondra entonaban una majestuosa sinfonía de trinos, en plena noche y con el invierno recién iniciado.
Daniel se levantó y vio que los demás pastores se habían ido sin avisarlo, excepto Leví, que se había quedado para guardar el rebaño, y le contó lo sucedido:
–A media noche, se nos han aparecido unos ángeles para anunciarnos que acababa de nacer el Mesías en una cueva cerca de Belén. Se han ido todos a adorarlo. Estabas tan dormido que el mayoral dijo que no te despertaran.
Sin pensarlo dos veces, Daniel salió corriendo en dirección a Belén. Los pájaros del soto seguían entonando maravillosos trinos y, en cuanto salió a la cañada, lo sorprendió el resplandor de una estrella en mitad del firmamento, como una saeta de oro suspendida encima de una loma. Aceleró sus pasos en aquella dirección y no tardó en escuchar las voces de un coro invisible y en ver a sus compañeros de la majada y a otros pastores de aquellos parajes reunidos alrededor de una gruta iluminada por el esplendoroso lucero que lo había guiado.
En la cueva, había un mozo joven y fuerte y una muchacha hermosa como un rosal, que tenía en su regazo a un recién nacido de ojos perfectos. Los pastores se acercaban tímidamente, adoraban al Niño-Dios y le ofrecían pequeños obsequios, que la madre agradecía con una sonrisa y su marido guardaba en un rincón de la cueva, que calentaban un buey y un pollino.
Mientras se acercaba a la gruta, Daniel buscó algún presente en su zurrón, pero solo había un mendrugo de pan, un trozo de queso de oveja rancio y su flauta rota. Al llegar junto al Niño Jesús, se arrodilló, pero gruesos lagrimones resbalaron por sus sucias mejillas.
–¿Qué te ocurre buen pastorcillo? –le preguntó la Virgen con su voz suave como las brisas de abril–.
–Señora, no tengo nada que ofrecer a vuestro hijo, tan sólo mi pequeña flauta rota, que ya nunca podré tocar.
–No te apures, siéntate a mi lado. A mí, me gusta tu flauta rota y la guardaré siempre, y sé que a mi hijo también le agradará, porque es el regalo de tu buen corazón. Y le dio un beso como los que le daba su madre.
Daniel se sentó junto a los pies del pollino, que rebuznó discretamente, y la Virgen susurró algo a San José, que salió de la cueva.
El coro invisible seguía cantando y llegaban otras gentes a adorar al Niño-Dios. Cuando se fueron los últimos visitantes, los ángeles callaron para que la Sagrada Familia descansara. Daniel, fatigado por tantas emociones, se había dormido de nuevo, pero la Virgen lo despertó suavemente.
–¿Te gustaría acompañarme con la flauta, para que mi hijo se duerma mientras le canto una nana?
–Sí, Señora, pero mi flauta está rota.
–No te preocupes, Daniel, te daré una mejor, que ha fabricado José, mi noble esposo.
Daniel se puso de pie y, en el silencio de la luminosa noche, se escuchó una voz, dulce como las flores primaverales –acompañada por el son de una flauta, limpio como el rocío–, y el aplauso de los ángeles.



Luis Ramoneda

miércoles, 14 de diciembre de 2011

San Juan de la Cruz

Hoy, día en que la Iglesia Católica celebra a San Juan de la Cruz, me parece una buena ocasión para la poesía. Ofrezco el excelente poema con el que se inicia "Sueño del origen", el último libro del poeta murciano Eloy Sánchez Rosillo (Ed. Tusquets, 2011):

AL DESPUNTAR EL DÍA

QUE el gesto ensimismado de tu rostro
no enturbie la mañana. Ahora que está naciendo,
no la intimides en su impulso frágil
con tus oscuras elucubraciones
y el desamparo de esos ojos tristes.
Mírala apenas, no la asustes, no
impidas que se alce como una palma joven
y que su claridad vaya extendiéndose
libre en el cielo. Si la dejas ser,
crecer, hacerse adulta, ha de venir más tarde
-dueña de sí, señora de sus actos-
a buscar tu amistad y a hablar contigo
de cosas verdaderas. Podrás ver
cómo consigue sin esfuerzo entonces
que tus preocupaciones se disipen,
cómo te lava, alegre, con su luz prodigiosa
y logra que respires sosegado,
limpio ya de tus propias asechanzas,
ajeno a todo mal.


Luis Ramoneda

lunes, 12 de diciembre de 2011

Un buen reportaje sobre la JMJ

Arturo San Agustín (Barcelona, 1949), periodista con mucha experiencia a sus espaldas, ha publicado una excelente crónica sobre la Jornada Mundial de la Juventud del pasado mes de agosto. El título -"Un perro verde con los jóvenes del Papa" (Ed. KHAF)- es bien expresivo: con más de sesenta años, el autor se vino a Madrid como un peregrino más, para poder contar lo que vivió a pie de calle. Agudeza, grandes dotes de observación, anécdotas, ironía nada superficial, sentido común y una prosa excelente contribuyen a que el libro se lea de un tirón. Una buena ayuda para que los mensajes de aquellos días extraordinarios no caigan en saco roto. Luis Ramoneda

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL TREN DE LA MUERTE

Este es el título del libro de Santiago Mata recién publicado por "La Esfera de los libros". Se trata de una investigación rigurosa sobre la primera gran matanza que se produjo en la Guerra civil española: el 12 de agosto de 1936, más de doscientos presos eran trasladados desde Jaén a Alcalá de Henares. Cerca de Vallecas, el tren fue interceptado por grupos de milicianos que fusilaron a casi todos, entre ellos el obispo de Jaén. Este hecho, causó la protesta de diversos embajadores ante el gobierno y dio pie a que muchos decidieran acoger en sus embajadas a subditos españoles. Mata acude a las fuentes, informa sobre los hechos y sobre la implicación de las autoridades en la masacre. Estudia también los antecedentes en la zona de Jaén y de Córdoba y analiza, además, por qué esta tragedia fue más bien acallada incluso al final de la guerra. Ofrece el testimonio reciente de un superviviente y se muestra bastante crítico con la ley de la Memoria Histórica y con las omisiones, algunas clamorosas, en la llamada "lista Sinde". Después de la lectura dolorosa de este interesante libro, me quedo con el testimonio que incluye (págs. 301-302) sobre el asesinato de Bartolomé Blanco Márquez, joven de Pozoblanco, hoy beato. Después de haber sido detenido, el 18 de agosto, escribe a su novia: "Como te quise siempre, te querré hasta el momento de la muerte. Dios me llama; Dios me llama a su lado y a Él voy por el camino del sacrificio. No culpes a nadie de mi muerte; perdona en nombre de Dios com Él perdonó y yo también perdono. Sé feliz y procura sobre todas las cosas la salvación de tu alma. Hasta la eternidad. Tu Bartolomé". Y el 1 de octubre, víspera de ser fusilado, dio el siguiente recado a su familia: "Sea esta mi última voluntad: perdón, perdón y perdón; pero indulgencia que quiero vaya acompañada del deseo de hacerles todo el bien posible [a sus acusadores]. Así os pido que me venguéis con la venganza del cristiano: devolviéndoles mucho bien a quienes han intentado hacerme mal". Pienso que este es el único camino para cerrar para siempre la heridas de aquella guerra fratricida: el perdón. Luis Ramoneda